Ganadería

  • Economía

Gracias al papel de Ribeira Grande como almacén comercial de gran importancia en los siglos XV y XVI, la cría de ganado se convirtió desde el principio en una necesidad imperiosa, tanto para el abastecimiento de los múltiples navíos que allí llegaban, y que embarcaban, tanto animales vivos, carne salada o seca, como mercancía, particularmente caballos, que se exportaban a la costa africana y a Portugal, además de una industria del cuero que llegó a ser pujante, y que se exportaba a Madeira y a Portugal.

Si las tierras de secano en Cabo Verde padecían grandes problemas de producción debido a la falta de lluvias, la ganadería no se debatía con dificultades tan ineludibles, ya que el ganado se dejaba a las islas, incluso las desertas, buscando alimento donde lo hubiese, especialmente las cabras, capaces de llegar a los pastos más inaccesibles. Además de cabras y caballos, también había de ganado vacuno y ovino, así como asnal en las islas del archipiélago, bajo la vigilancia de esclavos y asalariados del propietario de turno. Carne, leche, cuero y sebo son los subproductos con los que contribuyó la ganadería a la economía caboverdiana.

Mientras que en las islas de Fogo y Santiago la cría de ganado era intensiva y acompañaba a la agricultura, en las del Norte (Santo Antão, San Vicente, San Nicolau, Santa Luzia, islotes Raso y Má Sombra), Oriente (SalBoa Vista y Maio) y Brava, la cría de ganado era extensiva y entregada a los encargados de las explotaciones, que contrataban asalariados (cazadores, desolladores, preparadores de cuero, sebo y chacina) en la sezão (época de las matanzas), a la que seguían los grandes cargamentos de pieles y sebo, así como chacina, a Europa, África e incluso hacia América del Sur y Estados Unidos.

Gracias al papel de Ribeira Grande como almacén comercial de gran importancia en los siglos XV y XVI, la cría de ganado se convirtió desde el principio en una necesidad imperiosa, tanto para el abastecimiento de los múltiples navíos que allí llegaban, y que embarcaban, tanto animales vivos, carne salada o seca, como mercancía, particularmente caballos, que se exportaban a la costa africana y a Portugal, además de una industria del cuero que llegó a ser pujante, y que se exportaba a Madeira y a Portugal.

Si las tierras de secano en Cabo Verde padecían grandes problemas de producción debido a la falta de lluvias, la ganadería no se debatía con dificultades tan ineludibles, ya que el ganado se dejaba a las islas, incluso las desertas, buscando alimento donde lo hubiese, especialmente las cabras, capaces de llegar a los pastos más inaccesibles. Además de cabras y caballos, también había de ganado vacuno y ovino, así como asnal en las islas del archipiélago, bajo la vigilancia de esclavos y asalariados del propietario de turno. Carne, leche, cuero y sebo son los subproductos con los que contribuyó la ganadería a la economía caboverdiana.

Mientras que en las islas de Fogo y Santiago la cría de ganado era intensiva y acompañaba a la agricultura, en las del Norte (Santo Antão, San Vicente, San Nicolau, Santa Luzia, islotes Raso y Má Sombra), Oriente (SalBoa Vista y Maio) y Brava, la cría de ganado era extensiva y entregada a los encargados de las explotaciones, que contrataban asalariados (cazadores, desolladores, preparadores de cuero, sebo y chacina) en la sezão (época de las matanzas), a la que seguían los grandes cargamentos de pieles y sebo, así como chacina, a Europa, África e incluso hacia América del Sur y Estados Unidos.

Autoria/Fonte

Armando Ferreira

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