Teatro

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El teatro en Cabo Verde, promovido por el Obispo, el Cabildo y las Órdenes Religiosas de la Iglesia Católica, y después en el proceso de evangelización inicial como forma de dar a conocer las escrituras a través de la representación de escenas bíblicas, pronto se convirtió en teatro popular, tanto en forma de rituales de trabajo, como comedia popular.

Junto con la formación de la lengua criolla, y con su ayuda, las escenificaciones teatrales fueron un poderoso estímulo para la creación de la persona criolla, en aquellos primeros tiempos de la nación caboverdiana.

De hecho, el arte del teatro fue más popular de lo que se cree, en esa fase próspera de Ribeira Grande, en la que alcanzó una intensidad considerable el teatro de los pobres, en el que los forros organizaban el foro (el luto), el reinado (con las debidas indumentarias, personajes y jerarquías), con desfiles, sugiriendo un paralelismo con la tabanca, y las zambunas, que eran bailes nocturnos y ruidosos a propósito de los cuales se habla de mujeres lascivas y expuestas, que hacen pensar en costumbres moderadamente permisivas, a pesar del marco moral vigilado en el que se vivía en esa época en la ciudad.

Otra manifestación teatral en Cabo Verde en los tiempos dorados de la Ciudad de Ribeira Grande, en los siglos XVI y XVII estaba unida a la muerte de los poderosos, desde los morgados hasta los grandes comerciantes y gobernantes, y consistía en escenificaciones destinadas a grabar en la memoria de los que quedaban, “mientras dure el mundo”, los hechos y el prestigio del que abandonaba la vida.

Pero solamente más tarde, en el siglo XIX, con las reformas ochocentistas que iniciaron en Europa una primera democratización de la enseñanza, la prensa de comunicación social y la organización burocrática del Estado, se asistió, también en Cabo Verde, a la aparición de las sociedades recreativas y culturales, en una especie de democratización del arte teatral, simultáneamente con la aparición de las escuelas públicas en Brava primero, después en Playa, más tarde en S. Nicolau, en S. Vicente, nuevamente en Playa, y finalmente por todo el país.

En los albores de la independencia, y con el fervor de las iniciativas de toda clase, también el teatro conoció realizaciones dinámicas, de las que se registran el Grupo Kaugiamo, de António Lima, y el Korda Kaoberdi, de Francisco Fragoso, ambos en Playa.

Pero el exponente del teatro moderno en Cabo Verde es la Asociación Mindelact, creada en Mindelo en 1995, con origen en el Grupo de Teatro del Centro Cultural Portugués, dirigido por el escenógrafo João Branco, y que organiza anualmente el importante y mundialmente conocido certamen Festival Internacional Mindelact.

Recientemente se ha creado en Playa, también unido al Centro Cultural Portugués, un curso de Teatro dirigido por João Paulo Brito.

El teatro en Cabo Verde, promovido por el Obispo, el Cabildo y las Órdenes Religiosas de la Iglesia Católica, y después en el proceso de evangelización inicial como forma de dar a conocer las escrituras a través de la representación de escenas bíblicas, pronto se convirtió en teatro popular, tanto en forma de rituales de trabajo, como comedia popular.

Junto con la formación de la lengua criolla, y con su ayuda, las escenificaciones teatrales fueron un poderoso estímulo para la creación de la persona criolla, en aquellos primeros tiempos de la nación caboverdiana.

De hecho, el arte del teatro fue más popular de lo que se cree, en esa fase próspera de Ribeira Grande, en la que alcanzó una intensidad considerable el teatro de los pobres, en el que los forros organizaban el foro (el luto), el reinado (con las debidas indumentarias, personajes y jerarquías), con desfiles, sugiriendo un paralelismo con la tabanca, y las zambunas, que eran bailes nocturnos y ruidosos a propósito de los cuales se habla de mujeres lascivas y expuestas, que hacen pensar en costumbres moderadamente permisivas, a pesar del marco moral vigilado en el que se vivía en esa época en la ciudad.

Otra manifestación teatral en Cabo Verde en los tiempos dorados de la Ciudad de Ribeira Grande, en los siglos XVI y XVII estaba unida a la muerte de los poderosos, desde los morgados hasta los grandes comerciantes y gobernantes, y consistía en escenificaciones destinadas a grabar en la memoria de los que quedaban, “mientras dure el mundo”, los hechos y el prestigio del que abandonaba la vida.

Pero solamente más tarde, en el siglo XIX, con las reformas ochocentistas que iniciaron en Europa una primera democratización de la enseñanza, la prensa de comunicación social y la organización burocrática del Estado, se asistió, también en Cabo Verde, a la aparición de las sociedades recreativas y culturales, en una especie de democratización del arte teatral, simultáneamente con la aparición de las escuelas públicas en Brava primero, después en Playa, más tarde en S. Nicolau, en S. Vicente, nuevamente en Playa, y finalmente por todo el país.

En los albores de la independencia, y con el fervor de las iniciativas de toda clase, también el teatro conoció realizaciones dinámicas, de las que se registran el Grupo Kaugiamo, de António Lima, y el Korda Kaoberdi, de Francisco Fragoso, ambos en Playa.

Pero el exponente del teatro moderno en Cabo Verde es la Asociación Mindelact, creada en Mindelo en 1995, con origen en el Grupo de Teatro del Centro Cultural Portugués, dirigido por el escenógrafo João Branco, y que organiza anualmente el importante y mundialmente conocido certamen Festival Internacional Mindelact.

Recientemente se ha creado en Playa, también unido al Centro Cultural Portugués, un curso de Teatro dirigido por João Paulo Brito.

Autoria/Fonte

Armando Ferreira

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